Mi nombre es Sebastián Isael Pla Martorell, aunque todos me conocen por Isael, y este es mi pequeño blog. Escribo sobre lo que me apetece, pero sobre todo, escribo para Dios.

domingo, 5 de julio de 2015

¿Qué le pasó a Natanael debajo de la higuera?

Leemos en el Evangelio según San Juan 1, 43-51:

"Al día siguiente, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: "sígueme". Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: "Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret". Natanael le replicó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?".
Felipe le contestó: "Ven y Verás". Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño". Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?". Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi". Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores". Y le añadió: "En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre"."

Las Escrituras no nos cuentan qué ocurrió debajo de la higuera donde se encontraba Natanael, hecho lo suficientemente decisivo como para que este israelita sincero realizara una rápida y sentida profesión de fe al oír las palabras de Jesús. La Beata Ana Catalina Emmerick en sus detalladas visiones y revelaciones sin embargo es testigo de este pasaje y nos explica lo que aconteció entonces. Transcribo aquí sus palabras:

"Jesús dijo a Felipe que fuese a Natanael y lo trajera a su presencia mientras caminaban. Aquí en Genebris trataron a Jesús con mucho respeto: pedían que se quedase más tiempo entre ellos y se compadeciese de los enfermos, ya que era paisano. Empero, Jesús partió de allí muy pronto hacia Caná. Mientras tanto, Felipe había llegado a casa de Natanael. Había allí  algunos más de los escribas. Natanael estaba sentado a su mesa, en un cuarto de la parte superior de la casa. Felipe no había hablado nunca de Jesús con Natanael porque no había estado con los otros en Gennebris. Era muy conocido de Natanael y habló con mucho entusiasmo de Jesús: que era el Mesías del cual hablaban las profecías; que al final lo habían encontrado a Jesús de Nazaret, hijo de José. Natanael era un hombre alegre, vivo, decidido y aferrado a su modo de pensar, aunque sincero y sin doblez. Dijo, pues, a Felipe: "¿Qué puede venir de bueno de Nazaret?". Sabía él que Nazaret tenía fama de gentes contradictorias, con poco fundamento de ciencia y sus escuelas no gozaban de fama. Pensaba Natanael: "Un hombre formado en la escuela de Nazaret podrá contentar quizá a lso pobres y sencillos habitantes de esta comarca", pero no satisfacer las ansias de saber que él sentía. Felipe le dijo que lo mejor sería ir, ver y examinar; que ahora iba a encontrarlo de camino hacia Caná. Entonces bajó Natanael con Felipe por el camino corto, que los separa del camino real que debía seguir Jesús, y, en efecrto, allí encontró a Jesús, en medio de algunos discípulos, callado en ese momento. Felipe estaba ahora, después de que Jesús le dijo "Sígueme", muy contento y confiado, en comparación de antes, que se mostraba muy tímido, y así clamó a Jesús cuando lo vio: "Maestro, aquí traigo a aquel que dijo: '¿Qué de bueno puede salir de Nazaret'".

Jesús habló a sus discípulos y les dijo: "He aquí un verdadero israelita, en quien no hay doblez". Esto lo dijo Jesús con gozo y con amor y Natanael contestó: "¿De dónde me conoces?", que es como decir: ¿cómo sabes que soy sin falsedad y sin mentira ya que nunca me has visto antes de ahora? Entonces dijo Jesús: "Antes de que Felipe te llamase te he visto, cuando estabas en la higuera". Mientras decía esto, lo miró Jesús con un mirada que penetró su conciencia, haciéndole recordar algo. Entonces se despertó en él el recuerdo de que Jesús era Aquel que pasando le dirigió antes una mirada de advertencia que le infundió extraña fortaleza para resistir una tentación que había tenido mientras estaba bajo un árbol de higos, en un lugar de recreo de baños calientes, cuando miraba hacia el lado donde había hermosas mujeres que jugaban con frutas en un lado de la pradera. La fuerza de la mirada y el convencimiento de una fuerza extraña que le había hecho vencedor de la tentación, se le despertaron de pronto en la memoria; pero la imagen del Hombre se le había borrado, o si reconocía a Jesús, no podía relacionar su mirada con aquel hecho de entonces. Como ahora volvía a ver esa mirada y se le recordaba el hecho, se quedó turbado y conmovido profundamente: conoció que Jesús mientras pasaba había leído sus pensamientos y había sido para él un ángel avisador. Era de tan puras costumbres que el solo pensamiento de una impureza le turbaba profundamente.

Vio, pues, de repente en Jesús a su Redentor y Salvador y el conocimiento manifestado por Jesús de saber su íntimo pensamiento bastó a Natanael, que era de corazón recto, sincero y pronto a la gratitud, para reconocer a Jesús y confesarlo contento delante de todos los discípulos. Se humilló al oír las palabras de Jesús y dijo prontamente: "Rabbi, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel".


Creo que esta historia que nos cuenta la Beata de Dülmen podría servirnos de lección en nuestra vida diaria. En primer lugar para evitar lugares o situaciones donde sabemos que vamos a ser tentados (aunque por el modo en que lo describe el mismo Jesús, Natanael no tuvo intención de ponerse conscientemente en esa situación). Aun así, cuando puedan asaltarnos pensamientos o tentaciones, en especial contra la pureza, de las que Natanael fue salvado por la profunda mirada de Cristo, recogidos en oración, podemos fijar nuestra mente o apoyar nuestros ojos en alguna imagen sagrada para que ella también nos mire y nos dé la fuerza para no caer. Pienso especialmente en los divinos ojos de Cristo, en los virginales de María o en los castísimos de San José.


¡Feliz domingo!


6 comentarios:

  1. ¡Vayaaaaa! Me ha encantado, de principio a fin. No sabía de esta visión de Ana Catalina Emmerick y muy bueno tu comentario y conclusión.

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  2. ¡Gracais Clara! La Beata, que es un pozo de conocimientos... ;)

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  3. Los seglares estamos rodeados de tentaciones permanentes pues vivimos en el mundo para Dios.

    El consejo es muy bueno y si no se tiene a la vista ninguna imagen, concentrarnos en pensamientos o imágenes que recordemos.

    Gracias, amigo.

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    1. con todo respeto ..natanael quedo guardado o escondido debajo de la higuera por su familia ..cuando esta era masacrada ..

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  4. Así es, y más en esta época en que las imágenes non sanctas le asaltan a uno a cada paso...
    ¡Gracias a ti!

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  5. Gracias por la explicacion no entendia que hacia Natanael bajo la higuera

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